Caos y poco trabajo en el deliberante: informe interno reveló graves faltas.

El Concejo Deliberante de Allen sigue dando que hablar y no precisamente por la calidad del trabajo legislativo. Esta vez un informe interno realizado por la Dirección General del cuerpo sacó a la luz una serie de faltas que mostraron la inconsistencia del trabajo en el Concejo.

El informe detectó que hay 32 sesiones sin finalizar con el proceso incompleto, advirtió que el Digesto Jurídico está desactualizado ya que faltan decenas de ordenanzas sancionadas,  hay expedientes y trayectorias de ordenanzas sin confeccionar, al igual que resoluciones Ad Referéndum del Ejecutivo.

Algunos concejales apuntan contra el presidente del cuerpo, Mauricio Morales, como el responsable de no haber velado por el orden legal y administrativo del Concejo.

Las faltas detectadas son un capítulo más en la corta y agitada historia del actual Deliberante,  que atravesó en tiempo récord por varias situaciones que rayaron el escándalo: el robo de materiales de construcción aún no esclarecido, los sucesivos nombramientos de asesores que fueron «saltando» como fusibles, denuncias cruzadas de violencia de género y otras situaciones que llegaron a calificar al Legislativo de «gallinero».

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