La entrevista: “Hay que salir de la debilidad del individualismo e ir a la fortaleza del trabajo comunitario”

Le tocó ser intendente en tiempos de pandemia, algo que ningún dirigente se hubiera imaginado antes de tomar el desafío de conducir los destinos de una ciudad. Preocupada por lograr una gestión que se caracterice por la eficacia y con la idea contribuir a que la sociedad deje de lado los individualismos que jaquearon el desarrollo local, Liliana Martín dialogó con AN Allen en la previa del aniversario de la ciudad.

Lleva más tiempo como intendente en el contexto de la pandemia que en la normalidad

Es cierto y fue un shock tremendo. Y es un shock también como intendente celebrar un aniversario en este contexto.  Siempre hay muchas expectativas del gran primer acto, el gran desfile, y no se puede hacer. Uno tiene que aprender que esto tiene que servir para algo y tiene que hacernos pensar en cómo debemos reformularnos para adelante y ver qué cosas son importantes y qué cosas no, cómo podemos encaminar la relación con la gente. Tenemos exigencias especiales, desafíos que me atrevo a tomarlos.

Se habla mucho de cómo debemos salir de la pandemia, de qué nos tiene que dejar ¿Qué cree que debería pasarnos a nivel municipal, como sociedad local?

Yo tuve un impacto muy fuerte en el tema de cuánto nos sirven las previsiones. Siempre nos atamos a ellas sobre todo en lo presupuestario. Y esto nos enseña que no manejamos absolutamente nada. Podemos prever, estamos obligados a planificar, pero tenemos que tener la apertura y la cintura como para arreglar y acomodar aquello que planificamos y por circunstancias generales no se puede dar. En el medio de cuestiones que no manejamos tenemos que seguir siendo ordenados, previsibles, cuidadosos. La pandemia no es excusa para desordenarse o ser ineficaz.

 La segunda enseñanza me pareció fortalecedora y tiene que ver con que los poquitos vínculos que pudimos generar desde que asumimos hasta que llegó la pandemia, sirvieron de soporte de la gestión. Porque el 20 de marzo empezamos con una política asistencial muy fuerte y tuvo en los primeros 20 días el aporte único de los fondos del Estado y después empezaron a llover donaciones de empresas, de ONGs, y esto tiene que ver con que hay mucha gente que confía en cómo repartimos, en que no hacemos politiquería barata, en que somos serios en la administración de los bienes públicos. 

¿Hay cambios de planes en materia de obras proyectadas a raíz de la pandemia?

No ha habido grandes cambios en las obras que nosotros teníamos proyectadas con fondos propios. Más o menos estamos pudiendo llevarlas adelante. La asistencia de fondos provinciales con los ATN de Nación nos vino a ayudar con gastos extraordinarios que nos produjo la pandemia.  Obviamente que va a haber repercusiones porque estamos sufriendo una baja de la coparticipación del 50%, que requiere una reformulación de programas de acá a fin de año, de gastos y de estándares eficacia. Eso nos va a llevar a repensar el año que viene. Nadie va a salir de esta pandemia como entró.

¿Qué le quita el sueño y cree que debe mejorar en el municipio?

A mí me desvela siempre la eficacia, Y cuando hablamos de recursos públicos, sobre todo. Me preocupa mucho que seamos eficaces, yo creo que es la gran demanda de la sociedad al Estado.  Tenemos que lograr, en los tiempos de trabajo que tenemos y con el personal que contamos, ser absolutamente eficaces. Por eso me preocupa también el manejo eficaz de los gastos y los recursos.  Creo que siempre se puede ser más eficaz. Me pasó que cuando asumimos había muchas áreas que, entendía, le faltaban recurso humano o modificación de los procesos, pero no porque estaban mal sino porque los tiempos nos exigen siempre modernizarnos.  El Estado municipal tiene que mantenerse agiornado, mejorar procesos, tomar herramientas nuevas y estar a la altura de lo que la gente necesita.

¿Cuáles considera que son las fortalezas y las debilidades que tienen Allen?

Las fortalezas son de índole productivo económico. Tenemos un abanico de producción muy amplio y desarrollado. Tenemos más de 90 grandes empresas, algo que casi nadie lo ve. Son empresas que tienen más de 20 personas o más de 5.000 metros cuadrados destinados a la actividad. Esto no está totalmente valorado como tampoco lo está el perfil universitario que tenemos. Allen tiene tres carreras universitarias de grado, dos universidades y somos una ciudad de 35.000 habitantes. Yo creo que hay muy pocas ciudades en el mundo que con 35.000 habitantes tengan dos universidades con asiento. Tenemos instituciones que tienen 50, 80 y 100 años y esto hay que revalorarlo, dándoles una nueva funcionalidad dentro de la ciudad.

Nuestra gran debilidad es el individualismo. Es creer, los allenses, que cada uno solo podía. Y solo no puede nadie. No puede un empresario, una persona o el Estado. No puede el intendente de ninguna manera, solo no se puede. Los allenses tenemos que dejar de lado el individualismo, debemos entendernos como un equipo. Me emocionó mucho un video que recientemente hizo una chica y mostró un montón de imágenes del Covid 19 y de situaciones que transitamos, desde los 8 positivos al 0. Ese video sintetizó la necesidad de nuestro gran cambio: salir de la debilidad del individualismo a la fortaleza del trabajo comunitario.

¿Cómo se hace?

Sola no puedo, lo tenemos que hacer todos. Cuando nosotros decimos en nuestro slogan “juntos hacemos la ciudad que queremos”, estamos queriendo decirle a la gente que entre todos vamos a definir qué ciudad queremos. Creo que esta es nuestra gran debilidad y una vez que la verbalicemos, podremos cambiarla. Una vez que nos demos cuenta que cada uno de nosotros, tirando para un lado distinto, no hemos llegado a ningún lado ahí vamos a poder construir un Allen diferente.

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