El hospital Dr. Ernesto Accame, en la piel de la pandemia

Los trabajadores del hospital local suman esfuerzos para continuar la incansable lucha contra la pandemia del Coronavirus. Después de atravesar un momento crítico que dejó contagios intrahospitalarios, renovaron energías con un solo objetivo: velar por la salud de la comunidad.

No fue para nada fácil. De un momento a otro la pandemia “sacudió” al personal hospitalario, que contrarreloj se tuvo que preparar para recibir a los primeros pacientes infectados con el Covid 19.  “Fueron momentos muy difíciles, pero todo este periodo de cuarentena y aislamiento nos sirvió mucho . Hemos vivido muchas cosas que en el futuro vamos a aplicarlas”, contó la licenciada en Enfermería, Miriam Morales, quien dirige el hospital Dr. Ernesto Accame.

En medio de la atención a los primeros pacientes infectados, se despertó la crisis. Una crisis que – tal vez – es difícil de poder poner en palabras para quienes no recorren los pasillos del hospital trabajando por la salud. En total catorce de enfermeros y ocho mucamos debieron ser aislados ante la aparición de contagios intrahospitalarios

El sacrificio cuando la crisis despertaba más dudas que respuesta, fue mesiánico. Ante la situación de aislamiento del personal, no quedó otra que salir a poner el hombro para cubrir todos los servicios.  “Hubo personal que se recargó hasta 20 horas por día para poder llevar adelante la atención. Creo que algún enfermero también trabajó durante 24 horas. Esta situación nos afectó a todos”, contó la directora.

Los miedos fueron haciéndose carne entre el personal. Miedo a infectarse en el hospital, pero por sobre todo a llevar el virus a la casa y contagiar a la familia. “Yo elegí este trabajo y no lo voy a cambiar, amo mi profesión. Pero uno no se perdona si le llevas el virus a la familia. Yo a mi papá en 60 días sólo le llevé algunas cosas hasta la vereda. Y no es fácil, hemos llorado”, aseguró Miriam Morales.

Paola Orellana también es licenciada en Enfermería y conduce el área de Atención Primaria del hospital. Aunque tiene un hijo con problemas neurológicos y podría haberse quedado en su casa, Paola no dudó en seguir trabajando en el peor momento que – hasta ahora –  planteó la pandemia, con 12 pacientes infectados en Allen. Su madre falleció cuando ella estaba acompañando a una familia que se contagió con el virus y prácticamente no pudo despedirse ni tuvo tiempo de hacer el duelo.

La de Paola es una de las tantas historias de compromiso que conviven y se repiten en los pasillos el hospital con los trabajadores de la salud. “Así como la pandemia fue pasando por diferentes etapas, el equipo de salud fue experimentó lo mismo. Una de esas etapas fue el miedo, pero creo que la superamos y ahora nos paramos desde otro lado, con la experiencia y lo que nos pasó. La mayoría dejamos los hijos a los papás, tíos o abuelos hasta que pasara un poco esto. El que lo pudo hacer, evitó estar en contacto estrecho con su familia”, agregó Paola Orellana.

El pico de la enfermedad aún no llegó, pero en el hospital hay optimismo y pesa la experiencia adquirida con respecto al tiempo que se estuvo cara a cara con la pandemia. “Ahora nos preparamos de otra manera. Psicológicamente te afecta muchísimo, pero a veces no te permitís llorar o hacerte el tiempo para charlar con un compañero sobre lo que nos pasa porque tenemos que seguir trabajando. Solamente la familia hospitalaria sabemos lo que vivimos”, concluyó Morales.

  • En números:
  • El hospital de Allen tiene 261 trabajadores.
  • Hasta el momento se realizaron alrededor de 100 testeos de casos sospechosos, de los cuales 12 arrojaron resultados positivos.
  • Durante el primer contacto de la pandemia con la localidad, 22 trabajadores hospitalarios debieron ser aislados.
  • Dos enfermeros, una mucama y un médico resultaron infectados. Todos se recuperaron.
  • Un paciente falleció murió infectado con Coronavirus.
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